Te cuento mis secretos

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Vengo con una lista de mis miedos secretos

El miedo no es un tema que nos gusta ventilar, todo lo contrario, lo mantenemos secreto. Los miedos nos hacen vulnerables y por supuesto que esa no es la imagen que queremos proyectar. Tenemos miedo a la vulnerabilidad también.

En mi post anterior te contaba sobre mi miedo a ser feliz. Es un miedo más común de lo que pensaba. Si bien el miedo a la felicidad era el más palpable en mí, porque era una angustia recurrente, no ha sido el único miedo en vida. 

Hoy te cuento mis miedos más secretos. Vengo con una confesión de mis miedos y cómo los he superado o controlado.  

1. Miedo al ridículo

Este es un miedo que he ido superando con la edad. Creo que es un miedo muy común en la gente joven. A estas alturas de mi vida, primero soy menos estrafalaria en mis gustos, pero además tampoco me importa mucho lo que piense la gente.

La fórmula para superar el miedo al ridículo es no tomarse tan en serio, ser capaces de reírnos de nosotros mismo, aprender a ir más ligeros por la vida. 

Creo que tiene mucho que ver que vivo en una sociedad, donde la gente no suele reaccionar ante nada. Puedes pasearte con tu atuendo más atrevido y ridículo y nadie reaccionará. Luego con los años he descubierto que los suecos si critican, pero son muchos más discretos que nosotros los latinos.

2. Miedo a que se descubra que soy un fraude

Este miedo es duro de confesar, tengo el síndrome del impostor. El síndrome del impostor me ha acompañado toda la vida. Siempre he trabajado muy duro, porque siento que tengo que compensar mis faltas de habilidades naturales para el mundo de la tecnología donde me he desempeñado toda la vida.

Soy disléxica, me desempeño en sueco e inglés en mi trabajo. No sabes lo que sufro luego de enviar un email y descubrir un error. Creo que el hecho de nunca sentirme suficientemente buena en otros idiomas ha socavado mi autoestima.

Tratar de ser perfecta, incentiva el síndrome del impostor, nadie es perfecto. Entendí que si cometía un error no se acababa el mundo y que nadie está exento de equivocarse.

También aprendí a ser más amable conmigo misma y no maltratarme cuando algo no sale bien. Soy autocompasiva. Busco la solución sin agredirme como solía hacerlo.

Hacer lo que amas con pasión es el antídoto para el síndrome del impostor. Cuando haces lo que te gusta te abstraes de tal forma, trabajas con tal felicidad, que no te da tiempo de cuestionar nada. Todo fluye.

3. Miedo a perder a mis seres amados

Este miedo me viene desde muy niña, sufría horrores de sólo imaginar que mi madre moría. Tuve sueños tan reales que alguna vez desperté y fui a constatar que mi mamá respiraba.

He tenido pérdidas importantes en los últimos años, el dolor de la muerte de una persona amada no me es extraño. Hay muertes que me han marcado de una manera muy especial, porque me han dado impulso para luchar por mis sueños. La vida es tan efímera que no hay tiempo que perder.

La pandemia me ha obligado de nuevo a pensar en la fragilidad de la vida. Estoy agradecida de que tengo herramientas para manejar este miedo, pero siempre está al acecho.

Hacerle saber a tus seres queridos que los amas y son importantes para ti, te ayuda a lidiar con posibles pérdidas. Te quedas sin culpas, sin conversaciones pendientes y mejora tu relación con las personas importantes en tu vida.  

4. Miedo a las serpientes

No es miedo, es terror irracional y no amerita mayor explicación. Un gracioso casi me hace provocar un accidente, acercándome una serpiente a la ventana del auto, cuando esperaba el cambio del semáforo en una avenida en Caracas. Aceleré despavorida. 

Hubo frenazos, cornetazos, e insultos más que justificados. Luego pensé en las posibles consecuencias, pero así es el miedo, te hace actuar como loca o te paraliza.

Lamentablemente sigue siendo una tarea pendiente. Lo bueno es que, ya no soy tan perfeccionista y no me importa dejarlo en la lista.

5. Miedo a la pobreza

Temo a la pobreza. Creo que por ello no me convence la religión católica que enaltece tanto las bondades de la pobreza y la sumisión de la mujer.

Afortunadamente tuve una educación que me dio las herramientas que me ayudaron a procurarme una vida mejor.

La educación y la forma de ver la vida, te aleja de la pobreza aunque tu cuenta del banco no esté abultada. Si quieres una lista completa de consejos para evitar la pobreza te invito a visitar mi post sobre la mentalidad de pobre.

6. Miedo a envejecer y perder mis facultades

No me hacen gracias las arrugas, mucho menos las canas, pero si hay algo a lo que realmente le temo es a perder la capacidad de cuidar de mí. Le temo a las enfermedades largas que merman las capacidades físicas y mentales poco a poco.

He entendido que envejecer es una bendición, y mientras más cuidemos nuestro cuerpo mejor será condición física y mental en nuestros años dorados.

Temo mucho al deterioro del cuerpo. Creo que por ello he sido muy activa toda mi vida. Excepto en estos últimos meses donde la verdad se me hace muy difícil entrenar, no me provoca. Mis kilos demás lo confirman.

7. Miedo al miedo

Miedo a no ser valiente suficiente para ir a luchar por mis sueños. Me cuestiono muchísimo todo el tiempo. No soy auto complaciente y siempre tengo la idea de que pude haberme desempeñado mejor. Aun así, he adquirido herramientas como la autocompasión que me ayudan a ser menos dura conmigo misma.

Te cuento mis miedos, porque cuando hablo del vivir y pensar de forma positiva muchos creen que tengo mi vida resuelta. No es así, tengo mucho camino por delante en el mundo del desarrollo personal, pero soy optimista por naturaleza.

También siento la necesidad imperiosa de comunicar todas las herramientas que nos ayudan a superar nuestros miedos y creencias limitadoras. Sentir miedo es normal, lo que no es normal es dejarse paralizar y dejarlo instalado en nuestras vidas.

El miedo está allí, así como nuestra capacidad de superarlo y seguir adelante a pesar de los temores. Seguro vendrán otros, pero los iré abrazando, despidiéndolos con ternura, cómo a esos amigos de la infancia que saludas desde lejos, porque ya no tienen nada en común con la persona que eres ahora.

¿Qué te han parecido mis miedos? ¿Te atreves a contarme los tuyos? ¡Escríbeme!

Publicado por reflexionesdeunadoña

Amante de los libros, la cocina, y la naturaleza. La jardinería es una pasión nueva, que me ha dado muchísmias satisfacciones. Me gusta mucho caminar y siempre estoy soñando con el próximo viaje.

4 comentarios sobre “Te cuento mis secretos

  1. Hola amigo, gracias por compartir conmigo tus miedos, creo que si no tuvieras el tressw, no serias humano. El seis es un miego que tenemos todos los autosuficientes, creo que cuidadr nuestro cuerpo y mente nos ayuda a encacar la vejes en una forma digna. Saludos.

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  2. Me ha encantado tu post Lorena. Por mi parte creo que me quedan pocos miedos, tengo un sentido de supervivencia muy desarrollado y siempre en mi cabeza tengo el plan “Z” previsto para el peor de los casos, los construyo sin sufrimiento, sólo desde mi naturaleza planificadora. Pero si temo morir de frío. Es una sensación que me parece espantosa.

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  3. Qué alegría que te haya gustado Jeandy, que interesante tu forma de ver la vida, tener un plan Z, es un miedo bien gestionado. Temor a que algo paso, entocen preparas plan de contingencia. Lo de morir de frio no se me hubiese ocurrido en la vida y eso que soy friolenta. Muchas gracias por copartir tu miedo conmigo. Un abrazo.

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